miércoles, 9 de febrero de 2011

M. I.

¡A la verdad que nunca es tarde si la dicha es Buena! No importa los años lleve brincando en esta finca, siempre se aprende algo nuevo. Conceptos mil (que digo mil, millones) de veces escuchados, pero un buen día, como que te dan un marronazo en la cabeza y ahí es que de verdad te entran. Algo se le sacude a uno adentro. El asunto es que a veces uno conoce la teoría, pero eso no garantiza que haya integrado ese conocimiento en cada gen de la autoestima. Lo sorprendente es que es filosofía de la rayada, metafísica de a chavo, sabiduría de la vieja… hellooooo
¿Qué de que centella estoy hablando? Pues del cabrito pinto, que me traía de cabeza. Mascando yerba y lloriqueando por las esquinas. Sufriendo, angustiada, pensando mil musarañas, celando, esperando, que si somos o si no somos, que si estamos o si no estamos.
Se acabó, finito, terminó, no más. No lo he dejado de querer, solo que ahora me quiero más yo. Y si no está definido lo que tenemos, quiere decir que cada uno tiene la libertad de fijar los ojos en otro, ¿cierto?
Si él cree que tiene los cuernos tan bien puestos como para estar con esta cabra, de abolengo, fina, inteligente, guapa y buena hembra, que siga ahí, si no, que siga su camino. Lo que no se vale es la ambigüedad, lo que no se vale es que no coma ni deje comer. Ese es el perro del hortelano y yo no quiero en mi vida un perro, lo que me gusta son los cabros.
Brincoteando anoche con una cabra amiga me mascó algunos errores sin anestesia, pero con mucho amor y me dio la siguiente lista, corta, pero concisa:
1. Esta muy bien querer con pasión y con ganas, pero NO a nadie más que a ti misma.
2. No hagas nada (ni acción ni actitud) que si te la hacen a ti le perderías el respeto a ese/esa cabra.
3. Más abajo SIEMPRE vive gente. Siempre hay otras alternativas.
Esta cabra amiga pasó por una etapa similar (pendejismo crónico) hace unos años atrás. Su mentora fue una cabrita que ya se ha ido al cielo, pero que desde arriba, sigue bañándola (y a mi) con sabiduría. ¡Esa es la belleza de las amigas! Algunos cabros de la finca, por ser la cabrota que es, la llaman M. I. – Mala Influencia. ¡Claaaaaro! Si les espabila a sus parejitas. A ella eso la tiene sin cuidado, sigue por la vida mascando yerba con calma, observando, riéndose, amando, viviendo. Gritando ¡que vivan los cabros pintos y los blancos y los negros! Y ahora yo le hago coro.
Para mi M. I. no es Mala Influencia, es Mi Iluminada.

2 comentarios:

  1. Es que PEPA sabe... pero lo que más admiro de ella es su humildad para reconocer que no lo sabe todo y querer seguir aprendiendo. ¡Que vivan las cabras!

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