lunes, 27 de agosto de 2012

Patas Pa’rriba


No soy Jacinta Marín, así que no intentaré hacer un análisis político, PERO, ¿cómo eso de que candidatos de partidos contrarios asuman la misma postura en el referendum para quitarle derechos al pueblo?  ¡Ni la frase “son dos caras de la misma moneda ayuda”!  Sí son la misma moneda y la misma cara, solo que de diferente color (bueno, seamos honestas, uno bastante feíto y soso; el otro guapetón y calientito).  Pero a fin de cuentas, lo mismo.

¿Y que me dicen del candidato (parecía tan centrado y con sentido común) que manda a la gente en Puerto Rico a reproducirse para combatir la escases de profesionales que emigran a Estados Unidos?  Como allá la cosa está mala, pero no TAN mala como aquí…  Focus, PEPA, focus: ¿Qué se fumó ese galanazo, color café con leche y de cuerpo musculoso?  Mandar a la gente a tener hijos, ¿en serio? 

¡Podría haber considerado la idea de votar por él hasta que se metió con mis ovarios!  Lo que falta es que haga un análisis de cómo vamos a mantener a la avalancha de muchachos que nazcan.  ¿Contando con asistencia nutricional, Plan 8, TANF y otros, muchos otros, programas federales de asistencia a los menos afortunados (hasta eso pongo en duda)?  Y qué me dicen de lo que hay que esperar para que crezcan y se hagan profesionales… 

En serio que esto está patas pa’rriba.  Antes los que no entendían (entendíamos) mucho de política y los que no sabían leer, por el color del partido tenían una idea de lo que proponían (prometían, inventaban, postulados, mentiritas), ahora, ¿cómo los distinguimos?  Ahí sí le doy un punto a Roge, él rápido cambió el logo del partido, ahora el pueblo sabe cual es su postura…



lunes, 30 de julio de 2012

SOPA DE PIEDRA


Cuento celta adaptado a la realidad Boricua


Llegó un día a Caguas una señora de tierras muy lejanas (San Juan, Arecibo, Jayuya o algo así).  Tenía hambre y estaba más pelá que la rodilla de una cabra (con el debido respeto a PEPA).  Vio a unas personas pidiendo en el semáforo de las Catalinas, así que decidió pedir ella también, de esa forma reuniría lo suficiente para comprar el combo del día en Burguer King.  Ni consideró la idea de comerse un pollito de Popeyes.  ¿Dónde se ha visto eso de un fasfú al lado de un cementerio?   ¡Pero, oh, cual sería su sorpresa, al ver a otro pela’o irle pa’ encima!  Esa luz era de él, tenía que irse a otro sitio.  Salió corriendo, no fuera a ser que además de pelá la dejaran sin cabellera. 

La siguiente luz la trabajaba una muchacha, o sea, que ahí tampoco pudo pedir.  Vagó sin rumbo y casi sin energías hasta llegar a un barrio.  Al menos esa fue la impresión que le dio, por las lomas cubiertas de árboles, maleza y casas construidas sobre cuatro palitos, o sea, vigas.  Como no era de Caguas, nunca supo si llegó a Río Cañas, Cañaboncito o el Sobaco. 

           Ahí se le prendió el bombillo.  Recogió una piedra, medianamente grande y la lavó en La quebrada llena de basura que, más que correr por allí, se escurría a duras penas. Llamó a la primera casa enrejada que vio, donde la atendió una señora con duvi.  Le pidió prestada una olla para hacer una sopa de piedras.  Risas, risas, risas.

            ̶  ¡Joaco la señora quiere hacer una sopa de piedra!    ̶  gritó animada.  Joaco, que estaba en la casa por el Fondo, se había lastimado la espalda levantando unas cajitas en el trabajo, se limitó a darle un OK con el pulgar izquierdo.  Al frente, en el terreno baldío hace tiempo que tenían el invento monta’o…

            Antes de que nuestra buena forastera abriera otra vez la boca, llegó Lola, con sus uñas postizas, tres zanahorias y un paquete de caderas de pollo.  Le siguió Cheo, quien batalla con SSI para que lo pensionen a los 47 por los nervios; con tres papas y un canto de jamón.  Se acercó Papo, el nene, que lleva buscando trabajo dos años, pero la cosa está mala… con un pote de sal y cinco dientes de ajo.  Luisa, que cuida los nietos y no tiene vida con el lleva y trae a la escuela, pero menos mal que ese día la maestra faltó… con una taza de arroz y 27 aceitunas.  Carmen sacó una olla con el culo pinta’o de negro, la puso sobre la parrilla que estaba encima de tres cantos de bloques y le metió debajo unos varios pedazos de madera.  Rafa arrastró una neverita, que tenía amarrado con hilo de anudar pasteles un abridor de botellas, hasta donde estaba el grupo.  Nunca sabremos quien de ellos gritó ¡Ya era hora!

Llegó Piro a prender el fogón, trajo un galón de agua, una cebolla y tres hojitas de laurel.  Miró a la forastera a los ojos y dijo:   ̶  Meeera, el cuentito ese de “Sopa de Piedra” lo conocemos desde hace tiempo.  Tira la piedra, siéntate en aquella sillita y date dos o tres Medallas en lo que está la sopa. 

¡Y que con nosotros!  
 

jueves, 31 de mayo de 2012

Tres cabras, un Sabio y un Idiota


“Una vieja historia rusa habla de un campesino acosado por las dificultades y con muchos hijos a su cargo...Tras repetidas sequías y prácticamente sin ningún medio económico para salir adelante, pensó seriamente en quitarse la vida...
 
̶  ¡La vida es insoportable, no merece la pena vivirla, es insufrible!   ̶  le contó al sabio de la montaña.
  
̶  Cómprate una cabra y llévala a vivir a tu casa. Hazlo como te digo y ven a verme la próxima semana    ̶   le aconsejó el sabio.
Y al cabo de siete días, el campesino volvió:
   
̶  Ahora me va aún peor. La vida es más insoportable que antes. No me es posible vivir con una cabra.
   
̶  Cómprate entonces una segunda cabra    ̶  le dijo el sabio   ̶  Ten las dos en casa y ven a verme en una semana.
Y al cabo de aquella semana:
  
̶  Voy de mal en peor. Estoy más angustiado y más resentido que nunca. El ambiente se ha hecho irrespirable con las dos cabras. ¿Qué puedo hacer?
  
̶  Mete en tu propia casa una tercera cabra   ̶  le respondió el sabio    ̶  y ven a verme la semana que viene.
Y transcurrido ese tiempo el hombre volvió:
  
̶  Estoy desesperado. Esto no puede continuar así.
  
̶  Vende entonces una de las tres cabras   ̶  le dijo el sabio   ̶  y pasa a verme la próxima semana.
Y una semana después:
  
̶  Estamos mejor...Al menos un poco más aliviados.
  
̶  Sigue vendiendo   ̶  le aconsejó el sabio   ̶  De las dos cabras que te quedan, vende una y quédate sólo con la otra.
Y a la semana siguiente:
  
̶  Se lleva mejor vivir con una sola cabra   ̶  le comentó.
  
̶  Entonces véndela y vuelve en siete días   ̶  le respondió.
Y al cabo de siete días:
  
̶  ¡Qué felicidad y qué tranquilidad se respira en casa! Qué maravilla estar sin cabras. Qué gusto. Esto es vida.
Verdaderamente la vida es preciosa   
̶  concluye la historia   ̶  y no hay por qué hacer seis viajes a la montaña para darnos cuenta al final de que ya teníamos lo necesario, lo que tanto anhelábamos.”

ACLARA PEPA: que lo de Idiota no se refiere al protagonista de esta historia tan profunda y llena de enseñanza. Se refiere al “individuo” que, según reportado en Noticel, Sección “la calle” (http://www.noticel.com/seccion/4/la-calle), fue arrestado por sacar a pasear tres cabras, APARENTEMENTE, sin pedirle permiso al dueño de las mismas.    

Re-escribió la historia:

Tenía libertad; me quejaba, no soportaba la vida y era infeliz.  Saqué a pasear a tres cabras.  Me arrestaron y apresaron.  Ahora valoro la libertad que perdí; me quejo, no soporto la vida y sigo infeliz…  


¿CUÁL ES LA MORALEJA AHORA?

martes, 24 de abril de 2012

De operaciones y otras changuerías…

Tuve mucho que mascar, digo que dictar, pero la que “vive del cuento” en las últimas semanas vivió de operación en operación. Y no estética, que pensándolo bien… una estiradita de nariz no le viene mal a nadie. Primero, otra operación en la boca; de las que duelen y asustan mucho. Pero de esas ha tenido tantas, que mejor ni hablar. La interesante fue la otra. Déjenme que les cuento:
Saltemos los pormenores de las anécdotas pre operatorio. Llega el día de la cirugía, seis de la mañana, ya saben: ayuno, susto, impaciencia. La escritora (ingenua) pensó que como la herida sería en la parte alta de espalda, pues, este… se puso unos pantys lindos, sexy, nuevos. JA, JA, JA. La instrucción fue contundente:
 ̶ ¡Te lo quitas todo!  ̶  ordenó la enfermera (chiquita y flaca, pero en la mente de la escritora la mujer media 6’7” y pesaba 356 libras).
 ̶ ¿Hasta los pantys? ¿Pero por qué si la herida es acá arriba?   ̶  Se quejó la escritora mientras señalaba un punto perdido en su espalda.
No valió de nada, se fue todo en una bolsa plástica transparente. Temblaba de frio (y miedo), así que la enfermera ENORME y ROBUSTA (chiquita y flaca) salió de sala de operaciones, fue a la sala de espera y le buscó la sabana que tuvo a bien llevarle la hermana de la escritora. La arropó con prisa, pero con ternura.
Pasaron unos 20 minutos y vuelve la escritora:
 ̶ Permiso
 ̶ ¿Qué?
 ̶ Yo estoy en proceso de hacerme el implante de un diente. ¿Me tengo que quitar el diente postizo?
 ̶ ¡Si, todo!
¡HORROR! Ni modo… Allá fue la enfermera a buscar la cajita azul a la sala de espera. Cuando la escritora se la devolvió (ya con el diente de la dignidad adentro), lo hizo con una encomienda:
 ̶ ¡Dile a mi hermana que cuide esto con su vida!
Veinte minutos mas tarde…
 ̶ Permiso
 ̶ ¿Qué?
 ̶ ¿Y cómo ustedes me garantizan que después que me duerman recordarán quien soy y lo que me van a hacer? ¿Y si se confunden y me sacan a mi la vesícula y se dan cuenta del error cuando le busquen a ella un lipoma en la espalda?
 La vecina de camilla explotó en carcajadas. Media hora más tarde todo era alegría entre el personal, el cirujano había llegado temprano (a las nueve) comenzarían en breve las cirugías. Y vuelve la escritora…
 ̶ Permiso
 ̶ ¿Qué?
 ̶ A mi los nervios me dan con orinar, necesito ir al baño.
No voy a especular lo que pensó la enfermera ni la cara que puso, pueden imaginárselo. Allá va la mujer a bajar a la escritora con todo el enjambre de suero, rumbo al baño… La verdad es que la escritora me contó que se portaron muy bien. Justo antes de irse a navegar en las nubes anestésicas alcanzó a murmurar:
 ̶ Soy Haydée, la operación es en la espada.
Sobra decir que apenas abrió un ojo y la anestesia le permitió hablar pidió la cajita azul…
 ¿Que aprendió la escritora de esta experiencia? Que no importa lo pequeño del procedimiento las salas de cirugía asustan e intimidan; no se debe tomar té verde luego de la operación, pues te hacen vomitar como fuente de plaza pública y, sobre todo, no te preocupes por los pantys, así te vayan a operar una oreja, ¡no te salvará nadie de estar con las nalgas al aire!
©Haydée Zayas

domingo, 26 de febrero de 2012

El Capitán Cordero y la Sandunguera Panchita

O... Lo que verdaderamente sucedió en un operativo policíaco en un barrio de Río Grande, Puerto Rico, cuando los agentes llevaron a un can especialista en olfatear y una perra en celo les estropeó la sorpresa.



̶ ¡Que no; que no es como lo cuenta el periódico! ̶ gritaba la Sandunguera Panchita, con una sonrisa canina que le restaba toda credibilidad a sus palabras.

̶ Positivo. La dama está correcta ̶ dijo con parquedad el capitán Cordero.

̶ Yo sé que la culpa es fea y nadie quiere cargar con ella, pero si la policía no se organiza es su problema. No fue que yo pasé por allí de coquetona-interrumpe-operativos. Una tiene sus atributos, sus atractivos; no se pueden controlar. ¿Qué quieren, que salga a la calle con una bolsa de papel puesta en la cabeza o en otras partes de mi hermoso cuerpo? No. Yo jamás dejaré de ser diva, de pasearme por mi vecindario y de saborear mi libertad.

̶ Positivo. La dama está correcta ̶ suspiró con resignación el capitán Cordero.

̶ Entiendo que el capitán tenga que trabajar. Puedo entender que haya que hacer operativos para controlar (ji, ji, ji) los puntos de droga. Que la policía tenga la responsabilidad de velar por que se cumpla con la ley e impere el orden (ji, ji, ji). Es más, los admiro por eso. Pero el trabajo es solo una parte de la vida; también hay que compartir, socializar, quererse, apapacharse, estrujarse y procrear; por aquello de que no se extinga la raza.

̶ Positivo. La dama está correcta ̶ expresó con entusiasmo el capitán Cordero.

̶ La responsabilidad de anticipar y tomar precauciones es de los agentes en dos patas. Antes de llevar a cabo un operativo sorpresa deberían anticipar cada detalle, considerar todos los posibles ángulos, prever los peores escenarios y tomar precauciones para todo ello. Yo no controlo mis ciclos hormonales; ni quiero disminuir mi atractivo de hembra. El capitán no controla sus hormonas ni sus impulsos pasionales; si los agentes en dos patas quieren controlar su conducta… que lo castren.

̶ NEGATIVO ̶ Gritó en pánico el capitán Cordero con el alma (y otras partes de su cuerpo menos celestiales) en un hilo ̶ ¡ARRESTEN A LA PERRA!

martes, 31 de enero de 2012

Just follow the Chiringas © Haydée Zayas


Andrew era un norteamericano nacido fuera de lugar. Le encantaba el arroz, las habichuelas, las mujeres de caderas anchas y bailar salsa. Consideraba el olor a cilantro y ají dulce en el cuello de una fémina lo más erótico del mundo. Lo enviaron a trabajar a Puerto Rico como castigo. Por irreverente y transgresor de las normas, o sea, excusas de su supervisor para deshacerse de ese gringo torcido. Nunca había estado en la Isla, pero sabía que hablaban español, se pagaba con dólares y eran ciudadanos americanos. Lo que para otros era un limbo confuso y sin sentido, a él se le antojó el paraíso.
Andrew vivía feliz. En teoría trabajaba de lunes a viernes, pero los jueves, con la disciplina de promesa hecha a algún santo, se agarraba una borrachera y los viernes sobrevivía como podía. El fin de semana era para conocer Puerto Rico, le encantaba el olor a mar en el Caribe. A veces se tendía al sol en alguna playita hasta quedar como camarón hervido.
El domingo de esta historia andaba recorriendo el Viejo San Juan; fascinado con el arcoíris sutil de edificios. Quiso perderse en los callejones, donde su mirada hurgaba entre las rendijas de las puertas y les robaba un pedazo de cotidianidad, para imaginarse tomando café en uno de esos patios interiores. Le preguntó a las primeras caderas abundantes que vio: ̶ ¿Dónde es el Morro? ̶ haciendo alarde de su español. ̶ ¿Dónde es?, será ¿dónde está el Morro? ̶ ripostó ella. Él era casi inmune al ridículo, así que su autoestima sintió apenas un pinchacito. Ella hablaba demasiado rápido para su bilingüismo cojo. Decía algo sobre derecha, izquierda, acera, cementerio… ̶ ¿Cementerio?, no, no, no cementerio no, Morro ̶ le aclaró entre risas. ̶ Yo sé, yo sé ̶ repetía ella a carcajadas. ̶ Sabe qué, ¿ve eso en el cielo? ̶ y señaló un bandada colorida que correteaba al antojo de la brisa. ̶ Just follow the chiringas, follow the chiringas y ruegue que no cambie el viento ̶ . Ya el gringo se alejaba cuando a María le apretó el “ay bandito” y se fue a acompañarlo. Con María supo lo que era la ruta turística de la carretera número uno de Caguas a Río Piedras, con ella vivió la palabra retozar y mucho antes de lo que le hubiera gustado, se le fue a justa. Le dio demasiada cabuya a ese cometa, y cuando fue momento de recoger, hacía rato que otro se la estaba volando.
Fue estrepitosa la caída. Cómo lloriqueaba recostado de la vellonera. No entendía las canciones, pero presentía que la música de tríos hablaba de desamor, de traiciones, de Marías. Un buen día lo sorprendió la noticia de que lo trasladaban a Miami. No quería irse de Puerto Rico. Andrés sintió entusiasmo por el cambio cuando recordó que en Miami, hay Marías de toda América Latina.