Linaje, abolengo y mancha de plátano
En un lugar de Málaga, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía…
La verdad sea dicha, sí hace mucho, mucho tiempo que vivió una cabra por aquellos lares, de raza malagueña pura. Cuentan unos que se paseaba entre el Río Campanillas y el Barranco del Sol, pasando por Almogía. En verdad os digo que debía ser prodigiosa para recorrer tales distancias en un solo día. Otros añaden, sin contradecir lo ya escrito, que no se pueden contar las generaciones anteriores a ella que han vivido en esas tierras.
Vamos, que nuestra ilustre Pepa y Málaga son una, aunque haya nacido en Puerto Rico. Y para quien ose insertar un atisbo de duda acerca de su linaje, aquí les presenta una prueba. ¿En quién creen que se inspiró aquel socarrón ventero cuando decidió burlarse del ilustre caballero y seguirle el humor? Pues en un antepasado de Pepa: “…y que él, ansimesmo, en los años de su mocedad, se había dado a aquel honroso ejercicio, andando por diversas partes del mundo, buscando sus aventuras, sin que hubiese dejado los Percheles de Málaga…”
Gusta contar Pepa que por los alrededores de la venta quienes paseaban a su antojo eran cabras. Que justamente cuanto el ventero miró a una de ellas se le ocurrió toda la broma. Hallen ustedes la conexión. Yo solo me limito a transcribir. Llegado a este punto, tímidamente susurré: ̶ lo encuentro confuso, ¿la Mancha y Málaga son vecinas? La respuesta es impublicable, pero según la cabra, tal es su abolengo.
Ahí no se detiene. Cuando se presentó la oportunidad de explorar “nuevas tierras” no hubo espacio para la indecisión o el arrepentimiento. Aunque el propio Colón hubiera querido bajarla del barco, ya una abuela, de la abuela, de la abuela, de la abuela de Pepa estaba montada. Cierto que su amor por Málaga era incalculable; tanto como su sed de aventura. Valerosas y decididas las cabras de la familia de Pepa, sin duda.
Gusta de imaginar -en este detalle no tiene “certeza”- que cuando llegó el barco a las costas Borinqueñas ya esa primera cabra Malagueña traía vida en su vientre. Algunas generaciones después, sin haber sido fiel a la raza, nacía la primera criolla Puertoriqueñis Satis. Una de esas es Pepa. Pura puertorriqueña, pero con el amor por España más fuerte que ella.
Una de mis hermanas quiso saber porqué a todas las cabras del mundo (bueno, las de su mundo en un campo de Puerto Rico) las nombraban PEPA. Mi madre fue solemne en su afirmación –porque ese era el nombre de la primera mujer a la que le pusieron los cuernos.
Satisfecha con la respuesta la niña se fue a jugar y Pepa en el patio se sacudía de espanto por la respuesta. Ya no hubo remedio… ese día el linaje y abolengo de Pepa quedó bañado con mancha de plátano puertorriqueña.
Este es el blog de PEPA -la cabra-. Ella baleará sobre lo que le dé la gana y yo -la escritora- transcribiré. Los invito a acompañarla y seguirla porque... ¡Nunca se sabe con PEPA!
sábado, 5 de junio de 2010
sábado, 3 de abril de 2010
Bienvenidos a las Crónicas de PEPA

Soy Haydee Zayas, la escritora. Afortunadamente no conozco la sensación de “no se me ocurre tema para escribir”. Lo he dicho infinidad de veces: “Imaginación no me falta, lo que me falta es tiempo”. Hay que trabajar (suspiro).
Creo firmemente en la escritura creativa como método de sanación. Mi tiempo libre se divide entre trabajo voluntario por esa línea y escribir, escribir, escribir. Doy clases de escritura creativa en una cárcel de máxima seguridad y en campamentos de verano para niños. Esto último he tenido la oportunidad de hacerlo en Broward y Miami, Florida, en Nassau, Bahamas y en Caguas, Puerto Rico.
El ciclo de talleres en la cárcel tomará un receso, así que me dedicaré a darles talleres a jóvenes. He incursionado poco en la lectura y escritura juvenil, hará falta valentía y muchos deseos de aprender. Intuyo que los adolescentes me ensenarán mucho. ¡Necesito esa energía!
Aquí solamente soy la escribana. Este es el blog de PEPA -la de la foto-. Ella hablará de lo que le dé la gana. Los invito a acompañarla y seguirla; para que se enteren y la controlen. Nunca se sabe con PEPA.
Hablen con ella, cuestiónenla, rétenla y ríanse (o lloren) juntos. A ella le gusta.
¡Bienvenidos a las Crónicas de PEPA!
Crónicas de PEPA
El comienzo
Soy parte de un gremio antiguo. Ejerzo un oficio artesanal, en el que nada es nuevo. Todo se ha hecho. Todo se ha dicho. Si no hay novedades, ¿cómo se distinguen las buenas de las regulares? ¿Cómo saber quien descuella? Cierto es que siempre hay unas con más habilidades que otras. Más arriesgadas, atrevidas, transgresoras de normas, más audaces, o… llanamente con más talento.
Soy escritora. ¡Aja! Apuesto que habían pensado otra cosa.
Pero aquí no pintaré mucho. Este blog no es mío, es de PEPA, ella es la que manda. Es quien me dictará qué escribir. Ha decidido que se actualizará el blog cada quince días, salvo que algo le llame poderosamente la atención y “la jefa” estime meritorio expresarse al respecto inmediatamente. No es mucho lo que puedo anticiparles en relación a los temas. PEPA puede emitir su interpretación, reservas, dudas u opinión sobre cualquier evento, hecho histórico, tema humanístico (esos particularmente le gustan mucho) o noticia de actualidad en cualquier parte del mundo.
Pienso que si les cuento algunas cosillas que le gustan tal vez podamos tener una pista de por dónde irán sus columnas. PEPA lee la versión electrónica de periódicos de diferentes países. Es puertorriqueña, pero particularmente examina el diario El País con la fidelidad de un exiliado. Y cuando le da con lo de española, ¡joder! Que hasta dice las tres o cuatro palabras que se conoce. Es generosa, le cuesta decir que no (tiene dudas de si esto es virtud o defecto), admira las mujeres emprendedoras, a la gente con pocos complejos, le gustan los machos altos y los buenos escritores.
¿Y qué hago yo de escribana de PEPA?, se podrán preguntar. Pues, le debo gran parte de mi formación. Me atrevería a decir que la parte que me marcó la vida, la que más me disfruté. Cuando me fui a estudiar en la Fundación José Ortega y Gassett en Toledo, España. Iba llena de interrogantes, no tenía idea de lo que me esperaba. Nunca me había montado en un avión y, ¡el primer viaje que doy fue ruta San Juan – Madrid! Llevaba poco dinero. El resultado de la venta de unos pasteles que hizo mi madre y la ganancia de la venta de mi mascota.
Se vendió tres veces. La primera a mi tío mayor. Cuando supo para qué necesitaba el dinero, me regaló el monto y me devolvió la mascota. La segunda fue a un primo, quien se sintió presionado a realizar el mismo gesto solidario. Para la tercera, yo ya estaba en España y me llegaron otros cincuenta dólares, cuando el cambio era en pesetas y más los necesitaba.
Ahora ella vive en una finca enorme, la vida le ha dado algunos golpes que le han lacerado los cuernos, pero sigue tan optimista y creyente en la bondad y en el amor como siempre.
Esa es PEPA, mi antigua mascota, una cabra. Este blog será su interpretación del mundo, de la vida, del ser y cualquier otra cosa que se le ocurra a ella.
Soy parte de un gremio antiguo. Ejerzo un oficio artesanal, en el que nada es nuevo. Todo se ha hecho. Todo se ha dicho. Si no hay novedades, ¿cómo se distinguen las buenas de las regulares? ¿Cómo saber quien descuella? Cierto es que siempre hay unas con más habilidades que otras. Más arriesgadas, atrevidas, transgresoras de normas, más audaces, o… llanamente con más talento.
Soy escritora. ¡Aja! Apuesto que habían pensado otra cosa.
Pero aquí no pintaré mucho. Este blog no es mío, es de PEPA, ella es la que manda. Es quien me dictará qué escribir. Ha decidido que se actualizará el blog cada quince días, salvo que algo le llame poderosamente la atención y “la jefa” estime meritorio expresarse al respecto inmediatamente. No es mucho lo que puedo anticiparles en relación a los temas. PEPA puede emitir su interpretación, reservas, dudas u opinión sobre cualquier evento, hecho histórico, tema humanístico (esos particularmente le gustan mucho) o noticia de actualidad en cualquier parte del mundo.
Pienso que si les cuento algunas cosillas que le gustan tal vez podamos tener una pista de por dónde irán sus columnas. PEPA lee la versión electrónica de periódicos de diferentes países. Es puertorriqueña, pero particularmente examina el diario El País con la fidelidad de un exiliado. Y cuando le da con lo de española, ¡joder! Que hasta dice las tres o cuatro palabras que se conoce. Es generosa, le cuesta decir que no (tiene dudas de si esto es virtud o defecto), admira las mujeres emprendedoras, a la gente con pocos complejos, le gustan los machos altos y los buenos escritores.
¿Y qué hago yo de escribana de PEPA?, se podrán preguntar. Pues, le debo gran parte de mi formación. Me atrevería a decir que la parte que me marcó la vida, la que más me disfruté. Cuando me fui a estudiar en la Fundación José Ortega y Gassett en Toledo, España. Iba llena de interrogantes, no tenía idea de lo que me esperaba. Nunca me había montado en un avión y, ¡el primer viaje que doy fue ruta San Juan – Madrid! Llevaba poco dinero. El resultado de la venta de unos pasteles que hizo mi madre y la ganancia de la venta de mi mascota.
Se vendió tres veces. La primera a mi tío mayor. Cuando supo para qué necesitaba el dinero, me regaló el monto y me devolvió la mascota. La segunda fue a un primo, quien se sintió presionado a realizar el mismo gesto solidario. Para la tercera, yo ya estaba en España y me llegaron otros cincuenta dólares, cuando el cambio era en pesetas y más los necesitaba.
Ahora ella vive en una finca enorme, la vida le ha dado algunos golpes que le han lacerado los cuernos, pero sigue tan optimista y creyente en la bondad y en el amor como siempre.
Esa es PEPA, mi antigua mascota, una cabra. Este blog será su interpretación del mundo, de la vida, del ser y cualquier otra cosa que se le ocurra a ella.
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